Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) nacionales de este domingo servirán de poco, de cara a los comicios provinciales que se disputarán dos semanas después. Las compulsas se sienten y se viven con intensidad disímil. La más próxima parece un “partidito” de barrio, en el que la mayoría presume el resultado y no le interesa demasiado sudar los 90 minutos.
En Tucumán, nadie duda de la victoria de Daniel Scioli, aunque la incógnita está puesta en cuánto traccionará Silvia Elías de Pérez para Mauricio Macri, Ernesto Sanz, Margarita Stolbizer, Sergio Massa y Elisa Carrió. Todas esas expresiones políticas son parte del Acuerdo para el Bicentenario, cuyo propio líder (José Cano) dejó entrever que los comicios importantes para ese espacio serán los del 23 de agosto. De allí la “devaluación” de estas PASO para los tucumanos, tomadas desde su debut como una gran encuesta que muestra el humor social y las simpatías hacia una u otra agrupación: no habrá una pelea mano a mano y golpe a golpe entre las dos principales fuerzas políticas que disputarán el poder 14 días más tarde.
En el búnker oficialista, José Alperovich es quien lidera la campaña, en busca de volver al Senado y de congraciarse -a fuerza de votos- con Scioli, el candidato filokirchnerista que sueña con llegar a la Presidencia. El gobernador sabe que sus seguidores están concentrados en el 23 de agosto y en retener el poder a como dé lugar. Por ello se encarga de repetir hasta el hartazgo que no habrá fondos para las provinciales si los dirigentes territoriales no se esfuerzan al máximo este domingo. El mandatario teme que algunos prefieran guardar el dinero y él necesita mostrar a propios y a extraños que continúa siendo una aplanadora en las urnas.
Sin embargo, ya hay algunos indicios de que no todos sus muchachos están dispuestos a poner el 100% para hacer estallar de votos oficialistas las cajas electorales. Hay dueños de agencias de taxis que, ofuscados, cuentan que para el domingo les ofrecieron $ 700 por vehículo. “Por ese dinero no les va a trabajar nadie. El domingo es un día que tenemos movimiento en la agencia y no conviene”, explica uno de ellos. Añade que esperan por lo menos $ 1.000, que es lo que ya están pautando para el 23 de agosto.
Algo similar ocurre con los bolsones. Mientras los acoples grandes ya encargaron miles de bultos para las provinciales (uno de ellos ya pagó 40.000 a una importante cadena de supermercados), los mismos dirigentes no pusieron ni un peso para “incentivar” a sus seguidores el domingo. En este caso, esperan la ayuda de Alperovich y los otros candidatos de la lista oficialista. Según cuentan, en el sur de la capital tucumana y en el Este bandeño llegan camiones completos con mercadería a galpones que serían utilizados habitualmente por áreas sociales del Gobierno. Allí se estarían dividiendo y armando los bolsones. Para entregar a los más necesitados, por supuesto... Pese a ese trabajo a media máquina, no hay dudas que se impondrá el oficialismo. Porque Alperovich continúa siendo el gran elector en Tucumán, porque la estructura la tiene el alperovichismo y porque las figuras del acuerdo opositor que compiten en estas elecciones no lograron convertirse en descollantes. Y sus rostros acompañando a cinco presidenciables diferentes es una apuesta que ni ellos saben cómo resultará. Si el Acuerdo se impone holgadamente en San Miguel de Tucumán, exhibirán los datos como la antesala de lo que sucederá en el siguiente round electoral. Lo mismo sucederá si la diferencia entre Scioli y la sumatoria de candidatos opositores no es holgada. Pero si no acontece ni lo uno ni lo otro, para los opositores tucumanos será como si las primarias ni siquiera hubiesen existido.
Mientras tanto, unos y otros observan encuestas y ensayan sumas y restas para las provinciales. Oficialistas y opositores afirman -por separado- que aventajan al otro por alrededor de un 6%. Pero por lo bajo admiten que las elecciones provinciales serán reñidas y parejas. No hay lugar para dar ventajas ni para relajar los músculos. Muchos dirigentes, de ambos bandos, quedarán en el llano si no triunfan el 23 de agosto. Por eso piensan en la segunda fecha y no en la primera, como sí lo hace Alperovich. El gobernador, pillo, es de los pocos que aseguró su futuro: aún si es víctima de una traición a la “Julio Miranda” en la tercera fecha del 25 de octubre (el ex gobernador salió segundo en las legislativas nacionales cuando dejaba el Poder Ejecutivo y Fuerza Republicana se quedó con dos bancas) es casi imposible que no obtenga un sillón en el Senado. Y que mantenga una importante cuota de poder.